Totalmente de acuerdo contigo, Carmelo. El deporte de alta competición es muy duro y los menores no deberían competir (ojo a los futbolístas de 16 ó 17 años que también los hay) hasta alcanzar cierta edad. Y luego, como siempre, está la categoría moral de cada individuo al poner esas exigencias: igual que hay jefes que ante una necesidad de exigencia tienen formas de auténticos hijos de Satanás, los hay que exigen con respeto. Vamos, lo de siempre...