viernes, 23 de junio de 2017

EL FOLATO Y EL ÁCIDO FÓLICO NO SON LO MISMO



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EL FOLATO Y EL ÁCIDO FÓLICO NO SON LO MISMO.


folato-vs.-acido-folicoLo que estás a punto de leer acerca de los beneficios de folato y los efectos secundarios del ácido fólicopuede sorprenderte! De hecho, puede incluso sorprender a algunos médicos y nutricionistas ya que el folato y el ácido fólico se utilizan indistintamente. El folato y el ácido fólico no son lo mismo!
El cuerpo necesita folatoespecialmente durante el embarazo y el folato es la forma NATURAL que se encuentra en los alimentos. A menudo se oye que el ácido fólico es simplemente la forma de suplemento del folato, pero hay algunas diferencias clave. La investigación reciente apoya el hecho de que el folato se debe utilizar en lugar del ácido fólico.
El Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos y los Centros de Control y Prevención de Enfermedadesrecomiendan que: “Todas las mujeres en edad fértil consuman 0,4 mg (400 microgramos) de ácido fólico todos los días para evitar  dos defectos congénitos comunes y graves sucedan:. Espina bífida y anencefalia”
De hecho, el ácido fólico es una de las muy pocas vitaminas y minerales que las agencias de salud del gobierno han abrazado con tanto énfasis (monetario). Muchos profesionales de la salud podrían incluso argumentan que el folato y el ácido fólico son esencialmente los mismos nutrientes.
Para las mujeres que han pasado por su edad fértil , y para los hombres en general, las dosis excesivas de la forma sintética del nutriente folato, no son necesarias, e incluso pueden ser perjudiciales.

LOS EFECTOS SECUNDARIOS DEL ÁCIDO FÓLICO

El ácido fólico es una vitamina B sintética y oxidada encontrada en suplementos y alimentos fortificados (pastillas para embarazadas, formulas para el bebe, cereales para el bebe ). Curiosamente, los medios de comunicación y los organismos gubernamentales utilizan el término como sinónimo de folato. El folato es la forma natural de múltiples vitaminas B comúnmente conocida como “vitamina B9.” El folato se encuentra naturalmente en alimentos como vegetales de hojas verdes, sin embargo el ácido fólico no se encuentra de forma natural.
Esto ha llevado a la nación entera a creer que el ácido fólico es una vitamina natural (que no lo es), y que es saludable para tomar como suplemento (y que tampoco lo es).
A diferencia de los folatos naturales (que se metabolizan directamente por el intestino delgado), el ácido fólico requiere la ayuda de una enzima específica denominada “la dihidrofolato reductasa” o DHFR, que es relativamente rara en el cuerpo.
Posteriormente, cuando la gente (en particular las mujeres de edad fértil) consumen grandes cantidades de ácido fólico a través de vitaminas y otros alimentos fortificados, el cuerpo no puede descomponerlo fácilmente y niveles elevados de ácido fólico sin metabolizar, entran en última instancia en el torrente sanguíneo.
Para los GEEKS de la salud, aquí te traemos la explicacion mas científica en palabras de Chris Kresser:
“La forma de folato que puede entrar en el principal ciclo metabólico de folato es tetrahidrofolato (THF)(estudio).  A diferencia de los folatos naturales, que se metabolizan a tetrahidrofolatos en la mucosa del intestino delgado, el ácido fólico se somete a una reducción inicial y a una metilación en el hígado, donde la conversión a la forma THF requiere la dihidrofolato reductasa. La baja actividad de esta enzima en el hígado humano, combinado con un alto consumo de ácido fólico, puede resultar en niveles no naturales de ácido fólico sin metabolizar y que entra en el sistema circulatorio.
Varios estudios han informado de la presencia de ácido fólico sin metabolizar en la sangre tras el consumo de suplementos de ácido fólico o alimentos fortificados (estudio).
La exposición humana al ácido fólico era inexistente hasta su síntesis química en 1943, y fue presentado como una fortificación alimentaria obligatoria en 1998 (estudio).
La fortificación de alimentos se consideraba obligatoria debido a la abrumadora evidencia del efecto protector de la suplementación con ácido fólico antes de la concepción y durante el embarazo temprano en el desarrollo de defectos del tubo neural (DTN) en los recién nacidos.”
Si bien la incidencia de defectos del tubo neural en los Estados Unidos se ha reducido significativamente desde el inicio de la fortificación con ácido fólico, ha habido preocupación por la seguridad de la ingesta crónica de altos niveles de ácido fólico de los alimentos fortificados, bebidas y suplementos dietéticos.(estudio)
Otro de los peligros asociados con este impulso de ácido fólico en nuestros sistemas es que se ha relacionado con el cáncer. En un artículo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, Cornelia M. Ulrich desde el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, resume la investigación muy bien:
“A pesar de que el aumento de ácido fólico puede prevenir el desarrollo de tumores antes de la existencia de lesiones preneoplásicas (como focos de criptas aberrantes o pólipos en el colon) la suplementación con ácido fólico sintético puede empeorar la progresión una vez que las lesiones preneoplásicas se encuentren presentes.”
El ejemplo perfecto de esto se puede ver en un artículo publicado por la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) en 2007.
Un ensayo controlado aleatorio de cerca de 1.000 personas realizados durante un período de tres años descubrió que la suplementación con ácido fólico (1 mg / d), literalmente, mostró un aumento del riesgo de cáncer avanzado (múltiples adenomas).
En los Estados Unidos, Canadá y Chile, la institución de un programa de administración de suplementos de ácido fólico se asoció con una mayor prevalencia de cáncer de colon. (estudio 1 y 2)
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De acuerdo con un artículo publicado en la Revista de Neurología, Psiquiatría y Neurología, los efectos secundarios de ácido fólico pueden incluir:
Deficiencia de vitamina B12
Una alta ingesta de ácido fólico puede enmascarar la detección de deficiencia de vitamina B12 y el plomo a un deterioro de la función del sistema nervioso central en los ancianos. En un estudio, el consumo de ácido fólico en exceso de 400 microgramos por día en los adultos de edad avanzada resultó en tasa significativamente más rápida de deterioro cognitivo que los no usuarios de suplementos.
La falta de concentración y anemia
Otro estudio encontró una mayor prevalencia de anemia y deterioro cognitivo en la asociación con la ingesta de ácido fólico en los adultos mayores con un bajo nivel de vitamina B12. Como la deficiencia de vitamina B12 es un problema común para muchos adultos mayores, estos estudios sugieren que la ingesta de ácido fólico alta podría causar graves consecuencias cognitivas en las personas mayores.
Otros efectos secundarios:
  • Epilepsia
  • Cambios en la líbido
  • Dificultad para dormir
  • Inestabilidad emocional
El ácido fólico se refiere al compuesto sintético oxidado utilizado en suplementos dietéticos y enriquecimiento de los alimentos, mientras que el folato se refiere a los diversos derivados de tetrahidrofolato que se encuentran naturalmente en los alimentos.

ALIMENTOS RICOS EN FOLATO 

Es importante, no solamente para nosotros de la comunidad Paleo, si no para el mundo en general, recalcar lo que anteriormente fue mencionado:
 El ácido fólico  era relativamente inexistente en nuestra dieta hasta que se introdujo por primera vez en 1943, convirtiéndose en parte de la fortificación (sintética) alimentaria  obligatoria  en 1998. Por lo tanto introducir alimentos ricos en folato (naturalmente) es lo mejor.
Hasta entonces, los humanos recibieron la vitamina B9 (folato) de forma natural en los alimentos que comían.

LOS BENEFICIOS DEL FOLATO

El folato ayuda al desarrollo completo de las células rojas de la sangre, reduce los niveles de homocisteína en la sangre, y es compatible con la función del sistema nervioso. Es bien conocido por su papel en la prevención de defectos del tubo neural en los recién nacidos, así que las mujeres en edad fértil deben asegurarse de tener una ingesta adecuada antes y durante el embarazo.

LAS EXCELENTES FUENTES DE FOLATO EN LA DIETA INCLUYEN:

  • VERDURAS como la lechuga romana, espinaca, espárragos, hojas de nabo, hojas de mostaza, el perejil, la col rizada, brócoli, coliflor, remolacha y las lentejas (no paleo)
  • Sorprendentemente algunas de las mejores fuentes alimenticias de folato son el hígado de pollo y el hígado de ternera.
Esta gráfica  nos muestra la cantidad de microgramos (mcg) en algunos alimentos:
folato-acido-folico

RECOMENDACIÓN PARA LAS EMBARAZADAS Y  PARA LAS MUJERES ANTES DE CONCEBIR.

Desafortunadamente, incluso las vitaminas de alta calidad prenatal a menudo contienen ácido fólico en lugar de folato. He tenido que crear mi propio régimen de suplementos para el embarazo para encontrar las formas naturales de todos los nutrientes necesarios, incluyendo el folato.
Mi dieta balanceada Paleo ha ayudado suficiente para obtener todo el folato necesario.
A pesar de que la recomendación para el embarazo sea de 400-600mcg de folato / ácido fólico, esta es la cantidad mínima necesaria para prevenir defectos de nacimiento. Al usar folato en lugar de ácido fólico (eliminando así los riesgos añadidos a mamá con la forma sintética), a menudo es recomendable tomar más que el mínimo. Como siempre, consulta con un médico o partera antes de tomar o cambiar cualquier cosa, especialmente durante el embarazo.

ANTES Y DURANTE EL EMBARAZO

Tomo aproximadamente entre 800-1200 mcg de folato.
Cápsulas en el mercado :
Pure Encapsulations Folate (de alta calidad) y Solgar Folate (mas barato)
La única desventaja del  folato es que no es tan fácilmente absorbido, por lo que a menudo es necesario tomar más (si te ayudas de cápsulas) y obtenerla de fuentes de alimentos reales.  El hígado por lo menos una vez a la semana durante el embarazo fue uno de mis ritos junto con una dosis adecuada de Vitamina D3.

Ademas de las recomendaciones para las embarazadas, los adultos también pueden sufrir de deficiencia de folato.
Algunas de las señales de advertencia de que puedes tener síntomas de deficiencia de folato incluyen:
anemia
diarrea
irritabilidad
La fatiga / letargo
piel pálida
Encanecimiento prematuro
retraso en el crecimiento
Inflamación de la lengua
Es importante recordar, sobre todo para las madres embarazadas, que el ácido fólico es muy fácil de conseguir con una Dieta Paleo.

ALGUNA VEZ HABÍAS ESCUCHADO DE LA DIFERENCIA ENTRE FOLATO Y ÁCIDO FÓLICO? IMPRIME ESTE ARTÍCULO Y PROPORCIONA LA INFORMACIÓN A TU MÉDICO.



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COMENTARIOS

  1. Hola,mi hija que actualmente tiene 21 años llevas varios años tomando un producto que le recetó la ginecóloga para sus irregularidades por tener ovarios poliquísticos(algo de lo que no están muy seguros)ovusitol sobres que sus ingredientes son inositol 2000mg y acido fólico 200 mcg por sobre,Al leer este artículo he buscado información yla verdad que me ha preocupado bastante,que producto aconsejas de folato natural?Gracias
  2. Hola, Larissa.
    Muchos suplementos naturales contienen alrededor de 100 mg de col rizada. Yo padezco tiroiditis de hashimoto y me pregunto si son adecuados para mí. Normalmente consumo las crucíferas cocidas por el efecto goitrogénico… Qué opinas al respecto? Muchas gracias por tu blog.
  3. Hola,
    Me parece muy interesante tu articulo, ya que pronto estare en la busqueda de mi segundo bebe. Desde hace 6 meses mi familia y yo hemos adoptado la dieta paleo, y no quisiera consumir acido folico, ya que por lo que he leido, los efectos secundarios no son muy buenos, por ello, me parecio muy interesante tu blog y quisiera preguntarte, si llegastes a tomar todos los suplementos que recomiendas, o alguno de ellos antes y durante del embarazo?. Estoy muy ansiosa con respecto al tema, ya que mi medico me recomienda tomar el acido folico. Yo lo tome con mi primer embarazo, no tuve problemas, pero eso fue antes de Paleo.
    Te agradeceria tu respuesta,
    Muchas Gracias
    Betsimar
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MÚSCULOS, ACORTADOS Y COMO SE ALARGAN



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¿Debemos estirar los músculos «acortados»?

Cuando notamos que tenemos un músculo acortado o muy tenso, lo primero que nos recomiendan y que se nos viene a la cabeza es «estirar» ese músculo «acortado».
Estirar isquiotibiales
Típico estiramiento para los isquiotibiales, unos músculos que suelen estar «acortados».
Parece lógico. Si está más corto y tenso de la cuenta, creándome tensiones y problemas en otros lados, si lo estiro, se eliminan esas tensiones y problemas.
Y, hasta cierto punto esto funciona. Al menos, temporalmente.
Si estiramos, quitamos tensión de la parte que está sufriendo y se nos suele pasar el dolor.

Pero el problema es el de siempre, hemos puesto un parche temporal a un síntoma, no hemos necesariamente atacado la raíz del problema.
Como comento en este artículo, Porqué ya (casi) nunca estiro los gemelos , el músculo puede realmente adaptarse y reducir su longitud, pero hasta cierto punto. La mayoría del efecto de no poder estirar el músculo más allá de un punto se debe al sistema nervioso.
Ese sistema nervioso protector y desconfiado que no nos dejará mover una articulación más allá de lo que considere seguro.
Si no sabe si seremos capaces de controlar la articulación a partir de un ángulo (ya sea porque no tiene recuerdo de haberlo hecho en el pasado con éxito o porque detecta que tenemos poca fuerza), bloqueará el músculo y no dejará que se siga estirando.
Teniendo en cuenta esto… ¿Es una buena idea llevar la articulación y sus músculos más allá de lo que nuestro cerebro consideró seguro?
Pues habrá casos en los que sí, pero nunca como solución, sino como medio para conseguir otro objetivo.
Más que nada porque el efecto será temporal. Habremos conseguido estirar un poco más el músculo (en gran medida al aumentar nuestratolerancia al estiramientoestudioestudio), pero no habremos cambiado la opinión que tiene nuestro sistema nervioso sobre si es seguro o no.
Así que la próxima vez, nuestro cerebro volverá a evaluar la situación, verá que no es segura y volverá a bloquearnos en el mismo punto.

Veámoslo con un ejemplo común

Pensemos en los músculos isquiotibiales, esos músculos que tenemos en la parte posterior del muslo.
Casi todo el mundo que pasa muchas horas sentado los tiene acortado.

Evidentemente no los tiene acortados por ser superfuertes, sino porque son muy débiles. Pero sobre todo, son muy débiles en los rangos que menos se usan.
Por ejemplo, aquellos en los que estamos sentados y con el tronco erguido, pero las piernas están estiradas.
Pero el sistema nervioso no sólo tiene en cuenta la capacidad del músculo que estira, sino de su músculo complementario (antagónico), el que se contrae en el lado contrario.
En este ejemplo, los músculos flexores de la cadera. Que son otros músculos que se suelen acortar y debilitar al pasar muchas horas sentados (con la cadera flexionada).
Si el flexor de la cadera no tienen fuerza para mantener la pierna cerca del tronco (sin ayuda) mientras se estira la parte posterior del muslo, nuestro sistema nervioso no va a confiar en nuestra capacidad de mantener la pierna en esa posición, así que bloqueará el músculo y no la dejará subir o estirarse.

Si a esto le sumamos que sobreestirar algo más allá de lo que a nuestro sistema nervioso le parece seguro puede resultar en un efecto rebote, al ponerse a la defensiva y querer proteger esa articulación, la receta de estirar ya no parece la más idónea, ¿no?
Como explicaba en el artículo de los gemelos, la forma de atacar el problema es mediante lo siguiente:
  • Ser fuerte en esos rangos.
  • Convencer a mi sistema nervioso de que puedo controlar esos rangos.
Para ello pueden ayudar ejercicios en los que aprendamos a ser fuertes en dichos músculos y rangos de movimiento, así como pasar más tiempo en esas posiciones para que el sistema nervioso vaya asimilando que son posiciones seguras.
Ejercicios como los que planteo en estos dos artículos pueden ayudar a empezar a fortalecer y tomar más control de esa musculatura de la cadera:
Y hacer a menudo cosas como tratar de mantenernos totalmente erguidos mientras estamos sentados y levantamos una pierna estirada.
Estirar la pierna

Hacer esto a menudo, alternando las piernas, hará que se vaya fortaleciendo el cuádriceps en ese rango tan corto, mientras se acostumbran nuestros isquiotibales a estar estirados.

Detalles del «ejercicio»

Lo primero es no verlo como un ejercicio, sino convertirlo en algo que solemos hacer en nuestro día a día. Igual que cruzar las piernas, estirarlas o cualquier otra cosa que solamos hacer con ellas.
Aunque sí es posible que, al principio, tengamos que obligarnos un poco a hacerlo. Hasta que se convierta en una costumbre, un hábito.

Aparte de ese punto estaría bien tener en cuenta los siguientes:
  • Mantener la espalda erguida y plana. Ponemos apoyarla en el respaldo. Lo ideal es pegar el culo bien atrás, apoyar toda la espalda en el respaldo y, entonces, levantar la pierna.
  • Tirar de los dedos hacía atrás (como en la foto). Así añadimos algo más de tensión en la parte delantera del muslo y estiramos un poco más la parte trasera.
  • Llegar hasta donde se pueda. No hace falta llegar a un punto concreto hoy mismo. No buscamos el dolor o el estiramiento máximo, sino fortalecer y acostumbrar al sistema nervioso. Es más importante la frecuencia (hacerlo más veces), que la intensidad.
  • Muevan el pié y la pierna estirada. Exploren y jueguen, si sólo estiran en una dirección, sólo mejorarán en esa dirección. Roten el muslo hacia adentro y hacia afuera.
Si vemos el estiramiento pasivo clásico y el movimiento en la silla, la posición de la pierna y el tronco es similar, pero en el segundo caso el sistema nervioso y los músculos son partícipes.
Además, en la silla podemos aislar el movimiento de la cadera, la otra pierna y el tronco, simplemente con colocarnos bien en la silla. Evitando así compensaciones.
estirar pierna
Estirar pasivamente (izquierda) frente a activamente (derecha).
Recuerden que hay que fortalecer para ser flexibles, como comentaba es este artículo 😉
El ejercicio que sale en ese artículo es muy bueno para fortalecer los flexores de la cadera y ganar «flexibilidad» en los isquiotibiales.
Se podría decir que es una versión avanzada del que comentaba antes de la silla.

Lo bueno del ejercicio de la silla es que lo podemos hacer muy a menudo a lo largo del día, sin dejar lo que estamos haciendo. Y el impacto que conseguiremos será considerable.

En resumen:

Estirar puede ser útil para aliviarnos en el momento.

Pero, para solucionar el problema, debemos fortalecer los músculos implicados y usar más esos rangos, paraconvencer a nuestro sistema nervioso de que esos rangos de movimiento ya no son peligrosos.
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jueves, 22 de junio de 2017

WIKIPEDA: LA II REPÚBLICA FUE UN REGIMEN DEMOCRÁTICO, JA, JA, JA

AÑADIDOS

1 -
http://maremagnumdequisicosillas.blogspot.com.es/2017/
(Este link posible sea falso, hecho por GOOGLE y por eso pongo el inicio de la página, si no coinciden es falso (El Autor, Brutthus)
El Motivo: Ver el formato de 2 y 3 y comprobar que es distinto del 1.
Las elecciones de 1931
El plan electoral del gobierno Aznar —almirante Juan Bautista Aznar— en el año 1931 era el siguiente: comicios municipales el día 12 de abril, provinciales el 3 de mayo y parlamentarios el 7 de junio.

2 - 
http://maremagnumdequisicosillas.blogspot.com.es/2017/06/el-golpe-de-estado-de-1931-como-se-ve.html

3 -
http://maremagnumdequisicosillas.blogspot.com.es/2017/06/la-segunda-republica-vino-por-un-golpe.html

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WIKIPEDA: LA II REPÚBLICA FUE UN REGIMEN DEMOCRÁTICO
La Segunda República Española fue el régimen político democrático que existió en España entre el 14 de abril de 1931, fecha de suproclamación, en sustitución de la monarquía de Alfonso XIII, y el 1 de abril de 1939, fecha del final de la guerra civil, que dio paso al régimen franquista. El numeral «segunda» obedece a la necesidad de distinguirlo del anterior período republicano, la Primera República Española(1873-1874).
Tras el período del Gobierno Provisional (abril-diciembre de 1931), durante el cual se aprobó la Constitución de 1931 y se iniciaron las primeras reformas, la historia de la Segunda República Española «en paz» (1931-1936) suele dividirse en tres etapas. Un primer bienio(1931-1933) durante el cual la coalición republicano-socialista presidida por Manuel Azaña llevó a cabo diversas reformas que pretendían modernizar el país. Un segundo bienio (1933-1935), llamado por las izquierdas bienio negro, durante el cual gobernó el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, apoyado desde el parlamento por la derecha católica de la Confederación Española de Derechas Autónomas(CEDA), que pretendió «rectificar» las reformas del primer bienio. Durante este bienio se produjo el acontecimiento más grave del período: la insurrección anarquista y socialista conocida como Revolución de 1934, que en Asturias se convirtió en una auténtica revolución social, y que finalmente fue sofocada por el gobierno con la intervención del ejército. La tercera etapa viene marcada por el triunfo de la coalición de izquierdas conocida con el nombre de Frente Popular en las elecciones generales de 1936, y que sólo pudo gobernar en paz durante cinco meses a causa del golpe de Estado del 17 y 18 de julio promovido por una parte del ejército que desembocó en la Guerra Civil Española.
Durante la Segunda República Española en guerra (1936-1939) se sucedieron tres gobiernos: el presidido por el republicano de izquierdaJosé Giral, aunque durante su corto mandato (de julio a septiembre de 1936) el poder real estuvo en manos de los cientos de comités que se formaron cuando estalló la revolución social española de 1936; el siguiente gobierno fue presidido por el socialista Francisco Largo Caballero, el líder de uno de los dos sindicatos —la Unión General de Trabajadores (UGT); junto con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)— que habían protagonizado la revolución; y el tercer gobierno fue presidido por el también socialista Juan Negrín, como consecuencia de la caída de Largo Caballero tras las Jornadas de Mayo, y que gobernó hasta principios de marzo de 1939, cuando se produjo el golpe de estado del coronel Casado que puso fin a la resistencia republicana, dando paso a la victoria del bando sublevado encabezado por el general Franco. A partir de entonces la república dejó de existir en territorio español, pero sus instituciones se mantuvieron en el exilio, pues la mayoría de sus miembros había huido de España.

miércoles, 21 de junio de 2017

VERDADES QUE OFENDEN Y EL GOLPE DE ESTADO DE IZQUIERDAS, DE 1931 Y SU DICTADURA CONSECUENTE



La II Republica y el pucherazo de 1931. La estafa “democratica”



Las elecciones de 1931

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El plan electoral del gobierno Aznar —almirante Juan Bautista Aznar— en el año 1931 era el siguiente: comicios municipales el día 12 de abril, provinciales el 3 de mayo y parlamentarios el 7 de junio.
Antes de la fecha del 12 de abril, el día 5, se proclamaron en primera vuelta los concejales que se presentaban a la elección sin contrincante: 14.018 monárquicos y 1.832 republicanos, pasando a manos republicanas únicamente un pueblo de la provincia de Granada y otro de la provincia de Valencia. Buen presagio para los monárquicos, que pensaban que la agitación de los meses pasados y la imposición republicana en las calles, se diluiría ante la tendencia mayoritaria a favor de la monarquía.
Álvaro de Figueroa, conde de Romanones, advirtió: “No se pueden establecer distinciones entre los concejales del campo y los de las ciudades ni clasificar a los electores entre los de primera, segunda y tercera categoría. (…) Cada hombre es un voto.” Por creer cantada la victoria o por otros motivos entonces silenciados, en vísperas de los comicios Romanones les dio alcance plebiscitario: “Se ventila (…) el porvenir de España y su forma de Gobierno.” Los republicanos y las izquierdas, sobre todo éstas,  acogieron calurosamente la idea.
Las elecciones municipales de abril de 1931 no fueron un plebiscito ni existía razón alguna para interpretarlas como tal. Su convocatoria no tuvo carácter de referéndum ni de elecciones a Cortes constituyentes. Tampoco fueron un triunfo electoral republicano.
Cuando el 12 de abril se celebró la segunda fase de las votaciones, volvió a repetirse la aplastante victoria monárquica. Frente a 5.575 concejales republicanos, los monárquicos consiguieron 22.150, cuatro veces más aproximadamente.
Sin embargo, estas cifras sólo equivalen a poco más de la cuarta parte de los concejales elegibles. Lo que sucedió con el resto de las candidaturas la II República nunca lo comunicó oficialmente. Los datos oficiosos que fueron publicados posteriormente en el Anuario Estadístico de 1932, por iniciativa del Instituto Nacional de Estadística y no, como era su deber, por el Ministerio de la Gobernación, muestran pese al retraso y a la manipulación que los concejales monárquicos lograron la mayoría.
Fue el propio gobierno de entonces, salvo dos miembros, los políticos monárquicos, los consejeros del monarca y dos de los mandos militares decisivos, Dámaso Berenguer, ministro de la Guerra, y José Sanjurjo, director de la Guardia Civil (quien posteriormente se levantaria contra la republica al observar el caracter sectario y revolucionario que en seguida adopto) , quienes otorgaron carácter plebiscitario a la consulta electoral aduciendo que los resultados eran un desastre para la monarquía y un éxito para la ambición republicana.
El predominio del voto republicano en la mayoría de las capitales de provincia —como en Madrid, donde el concejal socialista del PSOE, Andrés Saborit, ‘hizo votar’ por su partido a millares de muertos— contribuyó a esa sensación de derrota, junto a la creencia, infundada, de que los republicanos podían controlar la calle provocando algaradas y desmanes para hacerse con el poder. Durante la noche del 12 al 13, los ministros se reunieron informalmente en el ministerio de la Gobernación con el general Sanjurjo, jefe de la Guardia Civil y simpatizante de la república, segúnAlejandro Lerroux, quien dejó de manifiesto por telégrafo que no contendría un levantamiento contra la monarquía; extremo que los dirigentes republicanos conocieron en el acto gracias a los empleados de Correos adictos a su causa. Romanones le preguntó si podía contar con la fuerza de Orden Público y Sanjurjo respondió: “Hasta ayer por la noche podía contarse con ella.” Lo que dio pie a Romanones para concienciarse de que todo estaba perdido.
Por su parte, Berenguer, ausente de la reunión ministerial, envió por su cuenta un telegrama a las autoridades militares de provincias, haciéndoles notar la “derrota de las candidaturas monárquicas en las principales circunscripciones” y pidiéndoles “la mayor serenidad” (…) con el corazón puesto en los sagrados intereses de la Patria”, cuyos destinos “han de seguir, sin trastornos que la dañen intensamente, el curso lógico que les impone la suprema voluntad nacional.” El telegrama prontamente difundido por la prensa llenó de alegría a los republicanos y a las izquierdas.
En definitiva, Romanones, Sanjurjo y Berenguer, habían desahuciado por su cuenta y riesgo el régimen que teóricamente defendían.
Al amanecer del día 13 Romanones acudía a palacio. Confiesa: “Yo no acertaba con la fórmula de afirmar que todo estaba perdido, que no quedaba ya ni la más remota esperanza y, sin embargo, hablé con claridad suficiente, interrumpiéndome el rey con la frase: Yo no seré obstáculo en el camino que haya que tomar, pero creo que aún hay varios caminos”. Y observa Miguel Maura (Así cayó Alfonso XIII, pp. 153-154): “Ya en la mañana del 13, antes de que el Gobierno hubiese deliberado reunido y antes de que la calle hubiese mostrado síntomas de efervescencia, el conde (Romanones) estaba decidido a forzar las etapas para que el monarca abandonase la lucha”. Por la tarde de ese día 13, Aznar, presidente del Gobierno, declaraba: “¿les parece a ustedes poco lo que ha ocurrido ayer, que España, que se había acostado monárquica, se levantó republicana?” La frase, que en la práctica era un llamamiento a los contrarios a la monarquía a tomar la calle, se extendió por toda España como un reguero de pólvora entusiasmando a los socialistas y los republicanos.
Ese conocimiento de la debilidad de las instituciones constitucionales explica que cuando Romanones y Gabriel Maura, con el expreso consentimiento del rey, ofrecieron al comité revolucionario unas elecciones a Cortes constituyentes no lo aceptaran, habiendo captado el desfondamiento monárquico; no sólo fue rechazada la propuesta sino que, además, exigió la marcha del rey antes de la puesta de Sol del 14 de abril.
Así pues, se proclamaba la II República sin respaldo legal o democrático.
(Ricardo de la Cierva, Historia actualizada de la II República y la guerra de España 1931-1939, pp. 37 a 40, Ed. Fénix. Miguel Artola, Partidos y programas políticos 1808-1936, I, p. 597, Ed. Aguilar.  Pío Moa, Los personajes de la República vistos por ellos mismos, pp. 175 a 178, Ed. Encuentro. César Vidal, Paracuellos-Katyn, pp. 95-96, Ed. Libroslibres.)
Las elecciones a Cortes celebradas en 1936
Reseña documental de los historiadores, estudiosos del tema y analistas políticos que en diferentes épocas han publicado al respecto de la estimación del resultado electoral en los comicios de febrero de 1936.
Antonio Ramos Oliveira, historiador, indica que tras el recuento de los votos “al constituirse el Parlamento el núcleo más fuerte de la Cámara sería la CEDA.”
Elizabeth Wiskemann, periodista e historiadora, escribe en su libro titulado Europe of the Dictators. 1919-1945, que “la CEDA, dentro del Frente Nacional, continuó siendo el partido más numeroso, seguido de cerca por los socialistas y la Izquierda Republicana, ambas formaciones integradas en el Frente Popular.”
Santiago Galindo Herrero, analista político, titula en uno de los capítulos de su ensayo Los partidos monárquicos bajo la segunda República: “16 de febrero 1936: Triunfo izquierdista”; aunque afirma a continuación en el texto que “los votos daban la victoria a las derechas: 4.187.571 por 3.912.086 de las izquierdas.”
—Sir Anthony Eden, diplomático, escribe en sus Memorias, que los resultados demostraron una completa victoria de la izquierda, para precisar inmediatamente después que “si se añaden a la derecha los votos del centro, el Frente Popular estaba en minoría.”
Francisco Casares, periodista, destaca que en las pasadas elecciones España se dividió en dos mitades. “No hablemos del número de votos, porque está probado que las derechas tuvieron más y que sólo por el mecanismo de la ley electoral se pudo conseguir la mayoría efectiva para los que obtuvieron menos votos. Prescindamos de eso. A la Cámara debieron llegar, con arreglo a lo que imponían las urnas, el mismo número aproximado de diputados de centro-derecha que de izquierdas y partidos obreros. La serie de atrocidades que se cometieron en los escrutinios y las que después llevó a cabo la propia Cámara, desnivelaron el auténtico resultado.”
Julián Gorkin (Julián Gómez García), periodista y activista político, en su trabajo de colaboración en el libro The strategy of deception, señala que la situación exacta del resultado electoral era que la coalición de derechas obtuvo 4.446.000 votos y 164 escaños en la Cámara de diputados; el Frente Popular, 4.840.000 votos y 277 escaños. “El sistema electoral y la distribución de votos favorecieron al Frente Popular en el número de puestos en la Cámara, aunque el número de votos fue casi igual.”
Gabriel Jackson, historiador, resume el balance de las elecciones con estas palabras: “El Frente Popular alcanzó el 80 por ciento de los escaños, aunque sólo obtuvo el 50 por ciento de los votos.” Comenta Jackson que “de ser ciertos los datos facilitados por las juntas del Censo, la Izquierda obtuvo 4.700.000 votos, la Derecha 3.997.000, el Centro 449.000 y los Nacionalistas vascos (concentrados en cuatro distritos electorales) 130.000. Como votó una proporción de electores más elevada que en 1931 y 1933, lo mismo la Izquierda que la Derecha aumentaron la totalidad de sus votos; la Derecha en cerca de 600.000 (quizá la mitad de los que habían votado a los radicales en 1933), y la Izquierda en 700.000 (en gran parte, probablemente, anarquistas que se abstuvieron en 1933). Según inciden muchos analistas, los datos muestran un incremento de la fuerza efectiva de la Derecha, así como un total  de 4.576.000 votos que no pertenecían al Frente Popular.”
Hugh Thomas, historiador, refleja de la siguiente manera los votos emitidos: Frente Popular, 4.176.156; Nacionalistas vascos, 130.000; Centro, 681.047; Frente Nacional, 3.783.601. Los votos de centro, que se suman a los del Frente Nacional, derecha, corresponden a los agrarios, los republicanos conservadores, a los radicales en candidatura aislada y a los afines al partido centrista (Partido Centrista Democrático) del jefe de Gobierno en ese momento Manuel Portela Valladares.
Vladimir d’Ormesson, periodista y diplomático, afirma que la mitad exacta de los votos emitidos, 4.570.000, resultó favorable a los partidos de derecha; debiendo añadirse a ellos, por analogía, los 340.000 de los centristas. Al Frente Popular le asigna un total de 4.356.000, añadiendo los sufragios anarco-sindicalistas.
Salvador de Madariaga, diplomático e historiador, llega a la conclusión de que “en el seno mismo del Frente Popular triunfaron los elementos moderados sobre los extremistas, la burguesía liberal sobre el marxismo.” Reparte el porcentaje de la totalidad de votos emitidos en este sentido: socialistas y comunistas, 1.793.000; izquierda no marxista, 2.512.000; centro, 681.000; derecha, 3.783.601.
Javier Tussell, historiador, da un teórico empate a derechas e izquierdas. Según sus estimaciones, votó el 72% del censo, obteniendo el Frente Popular 4.555.401 votos; el Frente Popular aliado con centristas (en la provincia de Lugo), 98.715; el Partido Nacionalista Vasco, 125.714; el Centro (sin alianzas), 400.901; las Derechas (sin alianzas), 1.866.981; y las Derechas aliadas con centristas, 2.636.524. En números redondos, 4.650.000 votos para las izquierdas, 4.500.000 para las derechas y 500.000 votos para el centro.
Ramón Salas Larrazábal, historiador militar, da como resultado para el Frente Popular 4.430.322 votos y 4.511.031 para las derechas.
Comentario a las elecciones
José María Gil Robles: “Los resultados de las elecciones de 1936 en modo alguno reflejaban la realidad política., independientemente de que, hasta el último instante, fue una verdadera incógnita la composición de la Cámara. De las cuatrocientas cincuenta y seis actas presentadas en el Congreso, después de la segunda vuelta, sólo llegaron ciento ochenta y siete sin protestas.
“Este desencaje entre la realidad política y el resultado efectivo de las elecciones, quizá se debiera a que ‘la victoria de febrero se asienta sobre algunos supuestos falsos, los mismos, exactamente los mismos, sobre los que se asentó la República del 14 de abril’, según comentario del periódico El Socialista, en su número de 4 de junio de 1936.”
Miguel de Unamuno: Indica en un artículo el 11 de marzo de 1936 desde su columna en el periódico La Voz, que la raíz de ese falso sustento parlamentario de la República es una certeza. “En 1931 votaron la República personas que al salir del colegio ya se habían arrepentido. Hoy han votado el Frente Popular núcleos que a las dos horas ya lamentaban su equivocación. País de locos. Y cuando no, de tontos.”
Pío Moa Rodríguez indica que las discrepancias en la asignación de votos provienen de qué se considere “centro” y qué “derecha”. Algunos autores, como por ejemplo los profesores J. Linz y J. De Miguel, atribuyen a las izquierdas el 43 por ciento de los sufragios, mientras que a la derecha le asignan el 30 por ciento y al centro el 21 por ciento. Y es que no resulta fácil incluir al Partido Nacionalista Vasco en la derecha, siendo una formación política de derecha, ya que rehusó apoyar a las derechas nacionales españolas, contrariamente a lo que éstas hicieron, dando su apoyo a los nacionalistas vascos en la segunda vuelta electoral.
Casi todos los analistas, continúa señalando, y todos los políticos de la época, tuvieron al centro por hundido, sin rebasar los cuatrocientos a o quinientos mil votos. Dentro de la imprecisión de las cifras, puede decirse que con respecto a 1933 [las elecciones celebradas ese año], las izquierdas subían en un millón y medio de votos —de 3 a 4,5 millones —y las derechas en un millón —de 3,5 a 4,5—; aumentos provocados fundamentalmente por el naufragio del voto centrista que perdió entre 1,4 y 1,9 millones de sufragios. También deben sumarse los votos anarquistas, unos cientos de miles que engrosaron el cómputo de las izquierdas y, probablemente, fueron decisivos en Cataluña.
Concluye que “cabe suponer que algunos antiguos votantes de izquierda votarían a la derecha por temor a la revolución, y otros de derecha en sentido contrario debido a la frustración de los proyectos económicos de la CEDA propiciada por el presidente de la República Niceto Alcalá Zamora; así como por las medidas de saneamiento de la Hacienda del ministro Chapaprieta,  interrumpidas en el peor momento, cuando acarreaban sacrificios inmediatos a mucha gente sin que pudieran percibirse sus beneficios a medio plazo. Seguramente Manuel Azaña se benefició de esta situación, atrayendo hacia su partido Izquierda Republicana y el conjunto del Frente Popular más votos de lo supuesto en principio.
José Manuel Martínez Bande expone que en los comicios de 1936 hubo una nutrida participación, rondando el 76 por ciento del censo electoral. Las primeras noticias que circulan en las calles de Madrid y en las de las principales ciudades españolas inducen a creer en un triunfo del Frente Popular, aunque no se conoce fidedignamente recuento alguno de los votos. Como obedeciendo a una consigna previa, grupos en actitud levantisca, de matiz revolucionario, invaden las calles de la capital de España presionando con voces y actos a particulares, elementos de la función pública y cargos políticos. Presa del pánico, dando pábulo a la estrategia del miedo y la imposición, dimiten varios gobernadores, que son inmediatamente sustituidos por Comités políticos, los cuales se adueñan de despachos y oficinas y, lo prioritario, de las actas que van llegando de los colegios electorales. Casi sincronizadas con estas acciones de desalojo del poder empiezan la quema de iglesias y conventos.
El orden público ha desaparecido en aquellos lugares concertados para provocar un cambio en el Gobierno. Un gobierno quebrado y medroso, sin cabeza, pues Portela Valladares repite a derecha (Gil Robles, Primo de Rivera, Goicoechea y Martínez de Velasco) e izquierda (Álvarez del Vayo, Prieto y Largo Caballero), también a la cúpula militar (Franco, Fanjul, Goded), lo siguiente: “Yo no puedo hacer más que entregar ahora mismo el poder”. Sin concluir el recuento electoral de la primera vuelta ni garantizar la limpieza del escrutinio para acceder a la segunda vuelta. A todo eso, el presidente de la II República, Niceto Alcalá Zamora, a verlas venir, jugando con dos barajas e impidiendo la declaración del estado de guerra, que tras anunciarse en Zaragoza, Huesca, Teruel, Alicante, Oviedo y Valencia, es por él mismo anulada. Acepta, no obstante, y por aparentar una vigilancia cívica que cerque y aborte el caos reinante, el estado de alarma durante ocho días.
Pero el caos se generaliza en toda España ya el día 18 de febrero, transcurridos dos días de la primera jornada electoral. Literalmente el poder político está en la calle. En la mayoría de las provincias se detiene al adversario político o al significado contra los que pretende conseguir el poder a toda costa; se violenta la voluntad y la propiedad; se incendian lugares de culto; se liberan a presos políticos discrecionalmente y se proclama la victoria del Frente Popular en su versión socialista. A eso, los Gobiernos civiles, las Diputaciones y los Ayuntamientos sufren la invasión de las Comisiones frentepopulistas, que continúan apoderándose de todos los documentos de la reciente elección.
Desbordado Portela Valladares, más interesado n desaparecer de escena que de ejercer como jefe de Gobierno, en su limbo de anacronías el presidente de la República, expectantes las facciones de derecha y al asalto las de izquierda, Manuel Azaña, uno de los líderes del Frente Popular, se hace con el Gobierno a las nueve de la noche del día 19; y al cabo forma su equipo ministerial.
El intento personalista de Alcalá Zamora de crear un grupo artificioso que anulase electoralmente a la CEDA se vino al suelo con sorna y estrépito. Queriendo borrar a Gil Robles, Alcalá Zamora abrió las puertas a la revolución y las de su propio fracaso político; su criatura lo arrojó del poder. No tardaría demasiado esa misma criatura, hidra de varias cabezas, en echar del poder efectivo al factótum del Frente Popular: Azaña; otra pieza de usar y tirar.
Ángel Osorio y Gallardo escribe en sus Memorias sobre lo sucedido esas jornadas: “Lo ocurrido el 16 de febrero fue un terremoto.” “Desde aquel momento, España olvidó toda línea legal y toda norma de derecho.”
Manuel Tagüeña comenta en su libro Testimonio de dos guerras: “La impaciencia de los vencedores y el temor de los vencidos extendió inevitablemente un clima de violencia en todo el país.”
Niceto Alcalá Zamora publica en un artículo titulado Un año de Frente Popular en España, en Journal de Geneve: “A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos lectorales; en muchas localidades los documentos fueron falsificados.” “Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición [entiéndase la oposición al Frente Popular] resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos: Se expulsó de las Cortes a varios diputados de las minorías.”
En la segunda vuelta de las elecciones la violencia fue aterradora. Tras esa jornada vino un examen de las actas por una comisión presidida por el socialista Indalecio Prieto. En ella, y en opinión de Salvador de Madariaga, “se hicieron tales cosas que Indalecio Prieto no quiso compartir la responsabilidad de aquellas polacadas”; escrito en su obra España, p. 540.
En definitiva, las elecciones de febrero-marzo de 1936 concluyeron con el siguiente reparto de escaños en las Cortes: 278 para las izquierdas, 146 para las derechas y 36 para el centro.
Luis Suárez Fernández analiza los factores sociales y el juicio de algunas personalidades que vivieron aquellos momentos electorales conscientes de la repercusión del resultado y las acciones para tomar el poder de quienes sólo contemplaban la victoria en su estrategia política inmediata. Dando por cierta la dificultad de establecer con precisión las cifras del escrutinio, las sombras de fraude sobrevolaron la mayoría de las cabezas en el espectro sociopolítico; algunas para beneficiarse, otras por temerlo.
Las elecciones de febrero de 1936 fueron confusas al igual que lo era la ley electoral; una ley que otorgaba el mayor número de candidatos a una formación adscrita a un ámbito electoral regional o con sólo obtener un voto más, circunscripción a circunscripción, que el resto de formaciones participantes en el ámbito nacional. Si en las elecciones de 1933 el sistema de asignación de escaños favoreció a la derecha, en 1936 trasladó ese favor a la izquierda, quien ayudó con sus movimientos de agitación e interferencia en los recuentos a que la balanza se decantara con claridad de su lado.
Las listas de candidatos eran abiertas, por lo que todavía resulta más complicado atribuir el voto a cada partido. Además, la abstención cobrara mucho relieve ya que los votos emitidos eran los que permitían al candidato mayoritario atribuirse un porcentaje también mayor. Así pues, la diferencia entre el número de escaños conseguidos y el número de votos era enorme.
Por otra parte, las listas del censo eran más que deficientes, y la identificación del votante por medio de su ‘cédula personal’, sin fotografía, se prestaba a errores y abusos. De ahí que pudieran ‘votaran’ los muertos, los ausentes o por dos veces o por ‘delegación’ inexistente. Con la salvedad de que en aquellos distritos en que ningún candidato hubiese obtenido el 40% de los votos emitidos, la votación tenía que repetirse al domingo siguiente (23 de febrero en el caso que nos ocupa). De la segunda vuelta dependía el resultado final de las elecciones y la constitución de los grupos parlamentarios. Se sobreentendía que el Gobierno provisional a cargo del proceso electoral debía hacerlo hasta que éste concluyese del todo; pero en esas elecciones de febrero de 1936 no sucedió de la forma debida.
La propaganda electoral fue agresiva, invitando al odio y denunciando por una parte la represión y por otra la inercia revolucionaria. Las derechas advertían del peligro rojo mientras las izquierdas elogiaban el sistema soviético y alertaban contra el fascismo. Francisco Largo Caballero llegó a evocar el próximo “día de la venganza, en que no dejaremos piedra sobre piedra”. A medida que pasaban los días la violencia verbal iba en aumento, de tal modo que los oradores del Frente Popular convencían a propios y extraños que con su victoria se alcanzaría la revolución que, con sangre y justicia popular, traería la muerte a burgueses y capitalistas.
Un defecto mayúsculo del sistema electoral era que las impugnaciones sólo podían resolverse por las Cortes una vez constituidas. De este modo, si un partido lograba la mayoría o bien anulaba las reclamaciones de la oposición o bien era el mismo quien las formulaba para conseguir todavía mayores beneficios. Es decir: si uno de los bandos enfrentados en los comicios alcanzaba el poder antes de la segunda vuelta sacaría rédito de la superioridad que esto proporcionaba.
Las elecciones de 1936 se plantearon como un plebiscito entre orden o revolución. José María Gil Robles señaló que su formación política, la CEDA, había logrado un mayor número de votos que en las elecciones de 1933, y que ningún otro partido (el Frente Popular no lo era ni tenía programa) estaba en mejores condiciones para gobernar. El radicalismo de Alejandro Lerroux y el ideal centrista de Niceto Alcalá Zamora eran meramente humo. La arbitrariedad, con abuso de la ley, que apareció en la cuestión de las impugnaciones y las amenazas vertidas contra personas y bienes convencieron a  la derecha de que sus días estaban contados.
Dentro del Frente Popular, los liberales de izquierda descubrieron en seguida que eran un aditamento de las pretensiones socialistas, cuyos dirigentes no ocultaban que para ellos las elecciones de febrero eran la oportunidad, y sólo eso, para destruir el sistema liberal parlamentario. Manuel Azaña y José Giral se asustaron pero ya nada tenía remedio, suponiendo que su intención fuera la de poner remedio a lo causado o, en su defecto, patrocinado por acción u omisión. Grupos de extremistas pertenecientes a sectores no parlamentarios trataron de adueñarse de las calles en la tarde del 16 de febrero, todavía sin conocerse el resultado de la primera vuelta, creando, cual su objetivo, una sensación de inseguridad y poder ajena al resultado electoral.
Aniversario de la proclamación de la II República Española. | Imagen 12
Fuentes
José María Gil Robles, No fue posible la paz, pp.  523 a 526.
Luis Suárez Fernández, Franco, crónica de un tiempo, Vol. I, pp. 273 a 275.
José Manuel Martínez Bande, Los años críticos, pp. 149 a 154.
Pío Moa, 1936: El asalto final a la República, pp. 57 y 58. El derrumbe de la segunda República y la Guerra Civil, pp. 259 y 260.
Miguel Ángel Olmedo y Luz Trujillo
¬ 18/12/201
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