viernes, 7 de octubre de 2011

11-M: EL PERRO SIN OLFATO Y LA IMPORTANCIA DE LOS CASETTES QUE LUEGO DEJARON ALLÍ, AUNQUE NO ERAN SUYOS. SE LO EXPLICÓ A LA POLICÍA Y NADA

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2. Alrededor de las diez y media de la mañana del mismo día el
portero de la finca sita en el número 5 de la calle Infantado de Alcalá
de Henares, que había visto sobre las 7 horas a tres individuos bajarse
de la furgoneta Renault Kangoo 0576 BRX a 100 metros escasos de la
estación de cercanías de Alcalá pensó que este hecho podía estar
relacionado con los atentados, por lo que se lo dijo al presidente de la
comunidad de vecinos que, a su vez, dio la información a los policías
que había en la estación.
Estos, tras hablar con el portero y comprobar que la furgoneta
había sido denunciada como robada, establecieron un cordón de
seguridad alrededor del vehículo y desalojaron los edificios cercanos.
2.1. Poco después, en torno a las 11 horas, llegaron al lugar
funcionarios de la Brigada Provincial de Información de Madrid
especialistas en terrorismo. El funcionario número 79.858 procedió a
una inspección ocular externa del vehículo, incluidos los bajos, con el
fin de descartar la presencia de un artilugio explosivo. Para ello, miró
177a través del parabrisas y de los cristales laterales de las dos puertas
delanteras, pues el resto era opaco, y no observó a simple vista nada
que entrañara un riesgo aparente. A continuación hizo lo mismo el
inspector jefe de Policía Científica de la Comisaría de Alcalá de
Henares, con idéntico resultado, apreciando que el habitáculo interior
está formado por dos asientos –conductor y acompañante- y la zona de
carga y que ambas partes estaban separadas por una rejilla metálica.
También se desplazó hasta la calle Infantado una dotación de
policía con perros adiestrados en la detección de explosivos. Estos
llevaban trabajando desde las 7:30 horas y habían atendiendo una
incidencia en la estación de Villaverde Alto y otra en la estación de
Chamartín, ambas de Madrid. En este último lugar se encontraban
cuando fueron reclamados para acudir a Alcalá de Henares, localidad
a la que llegaron sobre el mediodía.
Tras hacer con los perros un primer rastreo externo sin
resultados, dado que la visión desde el exterior era incompleta, se
decidió antes de llevarse la furgoneta con una grúa apalancar su puerta
trasera e introducir a uno de los animales cuyo guía era el funcionario
con número 28.226. El rastreo dio también resultado negativo.
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2.2. Comprobado que se podía mover la furgoneta sin peligro,
se procedió a remolcarla para llevarla a la Comisaría de Alcalá. Los
funcionarios se percataron de que se movía con dificultad porque tenía
engranada una marcha. Ante ello, el funcionario 75.039, provisto de
guantes, entró por detrás, liberó el seguro de la puerta delantera e
introduciéndo la mano desde el exterior, colocó la palanca de cambio
en punto muerto. A continuación cerró la puerta sin volver a poner el
seguro.
En el transcurso de esa operación, cuando eran alrededor de las
14:15 horas, el comisario jefe de la Comisaría General de Policía
178Científica ordenó que la furgoneta fuera trasladada a las dependencias
de la policía en Canillas (Madrid) en vez de a la Comisaría de Alcalá,
lo que obligó a cambiar de vehículo grúa, pues el primero carecía de
autorización para salir de la zona urbana.
Finalmente, escoltada por un vehículo de la policía en el que iba
el subinspector de la Brigada Provincial de Información de Madrid
con número profesional 82.709, la furgoneta fue llevada hasta el
complejo policial de Canillas, donde llegó en torno a las 15:30 horas.
En ese momento fueron avisados desde el control de entrada los
funcionarios policiales número 75.036 y 59.151 para que, siguiendo
órdenes, hicieran una primera inspección ocular completa de la
misma. En ella también intervino el funcionario número 19.245.
2.3. En el transcurso de la inspección, dichos funcionarios
encontraron, debajo del asiento delantero derecho, una bolsa de basura
de color azul semitransparente con siete detonadores industriales
eléctricos y un extremo de un cartucho de dinamita plástica de color
blanco marfil con papel parafinado.
De los siete detonadores tres eran de cobre de 64 mm. con dos
mordazas que terminan con cápsula, tapón de estancamiento azul
turquesa, cableado unifilar de cobre recubierto de plástico de color
rojo y azul de 195, 197 y 199 centímetros de longitud, cada uno de
ellos. Los tres detonadores tenían inscrito en el culote el número 5 y
una etiqueta cada uno con las inscripción 5 2.5. En dos de ellos,
además, había otra etiqueta con la leyenda UEB DETONADOR
ELECTRICO – BLASTING CAP – DETONATEUR ELECTRIQUE
– Made in Spain/CE 0163 – PELIGRO EXPLOSIVO – DANGER
EXPLOSIVE – DANGER EXPLOSIF.
179Un cuarto detonador era de cobre, de 62 mm. de longitud, del
número 4 y con 200 centímetros de cable azul y rojo y tenía adherida
una etiqueta con la inscripción 4 2.0.
Un quinto detonador, también de cobre, era de 58 mm. de
longitud e iguales características que los anteriores, salvo que los
cables, rojo y azul, tenían una longitud de 164 y 162 centímetros,
respectivamente y que tenía inscrito en el culote el número 2.
Por último, los detonadores sexto y séptimo eran de aluminio,
de 60 mm. de longitud, con el número 3 en el culote y una longitud de
cables, de color azul y rojo, de 198 centímetros. La etiqueta adherida a
uno de ellos tenía la leyenda 3 1.5.
Todos estos detonadores habían sido fabricados por la empresa
"Unión Española-Ensing Bickford" en el año 2003, salvo el de cobre
del número 2 que lo fue en el año 2002 y eran idénticos a los que más
tarde se descubrirían cebando un artefacto explosivo que se desactivó
en el parque Azorín de Madrid, en el registro de la finca de Chinchón
y en el desescombro de la calle Martín Gaite de Leganés, hechos que
se relatarán más adelante.
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2.4. Además encontraron una cinta de casete con caracteres
árabes y tres guantes, un chaleco reflectante, dos triángulos de
emergencia, dos bufanda, un slip, una balleta, un trapo, un jersey, siete
bolsas de plástico, una maza, una cadena, un paraguas, dos linterna, un
listón de madera, un bidón de aceite, siete cartas, tres pieza de
poliuretano, un saco, dos mantas, un fluido, una agenda, un sobre, una
multa de aparcamiento, una tarjeta de visita, un peine, una caja de
cerillas, un llavero, una caja de grapas, un bolígrafo, dos monedas de
cien pesetas, dos frontales de radio casete, varias cintas de radio casete
-una de ellas de la Orquesta Mondragón-, un papel manuscrito, una
solicitud de baja de vehículos, una factura de recambios, una etiqueta,
180diez colillas, una cartera con la documentación del vehículo, una
revista, dos lápices, un espejo pequeño, una barra para tratamiento de
picaduras y una cajita de cáncamos.
También se recogieron restos biológicos del volante, palanca de
cambio y freno de mano, 41 huellas lofoscópicas asentadas en el
interior y 15 en el exterior -cuyo tratamiento fue llevado a cabo por
los funcionarios número 62.070 y 67.147- y muestras de flora.

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