jueves, 16 de junio de 2016

HISTORIA DEL RELOJ Y LA TORRE DEL ARSENAL DE CARTAGENA


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Torre del Arsenal de Cartagena
Torre del reloj del Arsenal de Cartagena
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Por Real Orden de 12 de Agosto de 1752, S.M., a través de su Secretario de Marina, el Marqués de la Ensenada, dispuso se hiciera la Puerta Principal en el lugar de mejor vista, instando al Ingeniero Constructor Sebastián Feringán a que edificara dicha portada distinguiéndola de las demás obras, según las reglas y proporciones correspondientes a un Arsenal y no a un palacio. La documentación y planos referentes a dicha Puerta se hallan custodiados en el “Archivo General de Simancas” en su Sección de Marina.
El 29 de Agosto de 1776, el profesor de relojería Francisco de Anestares, conocedor de que en el Arsenal se necesitaba un reloj de torre para ennoblecer aún más la entrada a tan magna obra, ofreció a la Junta Económica del Departamento Marítimo de Cartagena, presidida por el Capitán General Don José de Rojas, hacer el citado reloj bajo una serie de condiciones a las que mostró su conformidad la referida Junta, indicando que el reloj de campaña debía ser colocado en una torre levantada a tal efecto encima de la puerta de entrada del Arsenal. Las discrepancias surgidas ante determinados problemas técnicos, como el de los días de cuerda que habría de tener el reloj, que encarecía considerablemente el presupuesto de su instalación, propiciaron que esta obra no se llevara a cabo y quedara relegada durante varias décadas al olvido.
En 1857 se remitió desde el Colegio Naval Militar a este Arsenal un gran reloj de torre que no llegó a instalarse debido al enorme presupuesto, superior a los 30.000 reales de vellón, que requería la elevación de la torre y posterior colocación en ella del citado reloj. Una vez más lo costoso de la operación, unido a otras necesidades prioritarias del Arsenal, paralizaron la ejecución del proyecto.
Por Real Orden de 24 de Mayo de 1859, se autorizó al Capitán General del Departamento a que encargase al entonces Capitán de Fragata, Comisionado de Marina en Londres, Don Miguel Lobo Malagamba la adquisición en aquel país de un reloj torre según las condiciones previamente aprobadas en el pedido.
Tras un tiempo de intensas gestiones, por fin se adquirió el reloj tan deseado por todos. Embarcado en Londres en el Vapor español “Jovellanos”, llegó a este Arsenal a principios de Abril de 1862.
Una vez revisado, se comprobó que había llegado con dos de las cuatro esferas transparentes destrozadas, lo que originó la lógica disputa administrativa para ver quien debía hacerse cargo de los gastos de la recomposición de dichas esferas, retrasándose varios meses su instalación.
Una vez reparado, el 28 de Noviembre de 1863 se remitieron a Madrid el presupuesto y los planos de la colocación del reloj de la puerta de entrada al Arsenal, sobre la torre edificada a tal fin, desechándose así a la idea de situarlo en el interior del recinto militar.
Por Real Orden de 9 de Diciembre de 1863, S.M. la Reina, considerando que dicha ubicación era la más económica y la que mejor contribuía al ornato público, sin menoscabo del servicio que estaba llamado a prestar a la Marina, aprobó los planos y el presupuesto que ascendía a 10519 reales de vellón, autorizando se emprendieran cuanto antes las obras necesarias para llevar a cabo el proyecto.
En oficio del día 6 de febrero de 1866,
el Jefe del Arsenal Don Rafael Tavern Núñez, comunicaba al Comandante General del Departamento Don Antonio Estrada y González – Guiral haber quedado definitivamente colocado el reloj en la torre que se había construido a tal fin, sobre la triple puerta de entrada del Arsenal que quedó rematada en su parte superior por una galería corrida abalaustrada.
Asimismo fue instalado el tubo conductor de gas que debía iluminar de noche las esferas transparentes.
Con todas estas obras terminadas la gran portada de acceso al Arsenal adquirió en la práctica la fisionomía que tiene en la actualidad.

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